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Polos opuestos: personalidad y conflicto en pareja

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Con frecuencia, muchas personas se ven atraídas por sus «polos opuestos». Es frecuente ver patrones opuestos en los rasgos de personalidad en ciertas parejas. En su extremo,  individuos con trastornos de personalidad se complementan en un vínculo, muchas veces altamente conflictivo y disfuncional  ¿Por qué se da este patrón?

Resumen de contenido

Polos opuestos: como agua y aceite

 
 

Comencemos con dos casos reales (se publican con su consentimiento e identidad protegida):

I. es una persona muy meticulosa y ordenada, con un carácter serio, responsable y estoico. Inevitablemente choca con la emocionalidad y el desorden de M., su pareja, con rasgos histriónicos. I. valora su carácter espontáneo y alegre, pero a menudo se incomoda ante el despliegue de emociones volubles y cambiantes.

M. por su parte considera demasiado pesadas sus manías, además, a veces experimenta frialdad y aburrimiento. Por otro lado, aprecia la estabilidad y seguridad en pareja, que no había tenido antes.

Otro patrón típico es el de E., una persona llamativa, con cierto éxito en su vida, aunque ensimismada y engreída. Su necesidad de reconocimiento y egocentrismo emerge en todos los encuentros sociales.

Sus rasgos chocan con S., una persona amable y comprensiva. Tiene una gran autonomía pero frecuentemente siente necesidad emocional. Se entristece con la distancia que genera E.: le produce ansiedad. Se enfada con ciertas actitudes, pero sigue viendo a E. con el mismo brillo del comienzo. E. subestima a veces S. al notar su dependencia, pero le gusta la admiración que obtiene. Secretamente necesita el cariño, la confianza y la valoración que le aporta la relación.

Puede parecer una generalización, pero con frecuencia una persona con unos rasgos de personalidad, atrae a otra con un patrón opuesto.

En su extremo, los polos opuestos, ambos con trastornos de la personalidad, se atraen formando parejas. Esto se comprueba con frecuencia en las consultas.

Atracción entre polos opuestos

 

Recuerdo que se escuchaba en el colegio: ¡Los que se pelan se desean!

Existe una creencia en la cultura popular muy extendida de que los polos opuestos se atraen. Alimentado por novelas y películas, parece que la atracción hacia personas muy distintas fuera más apasionada.

Lo cierto es que existen múltiples combinaciones de pareja. No se puede afirmar que los polos opuestos se atraigan, ya que muchas parejas tienen un carácter y personalidad similares.

La investigación evidencia que existe una tendencia a haber atracción entre candidatos similares. De hecho, las semejanzas predicen una mayor satisfacción en pareja. Especialmente, porque permiten una mayor sintonía para afrontar las dificultades, incluyendo valores, actitudes, y motivaciones con una base socio-cultural común.

Pero es evidente que la experiencia de muchas parejas es precisamente la opuesta.

Hay poca investigación empírica específica, pero existen referencias en multitud de manuales especializados y artículos clínicos en la literatura científica.

Florence Kaslow, es una psicóloga norteamericana, autora de varios manuales de psicoterapia con familias y parejas disfuncionales. Ella misma afirma que tras tres décadas de práctica clínica, casi resulta un cliché: dos personas en pareja con rasgos de personalidad o trastornos de personalidad (TP), pero en polos opuestos del espectro.

Como un hechizo fatal, la atracción se dispara.

Sus patrones de comportamiento se convierten en curiosamente complementarios. Como una danza en la que los dos se acompasan al son de la música. Lo que a uno le falta, lo halla en el otro en su forma más bonita.

Sin embargo, aquellos aspectos que pudieron ser motivo de atracción e interés, se transforman en posibles causas de conflicto. Incluso desembocan en una ruptura.

Paradójicamente, se comprueba que si se separan o divorcian, es probable que se sientan atraídos de nuevo vez por alguien similar.

 Trastornos de personalidad y atracción.

 
 Los rasgos de personalidad pueden ser el mayor desafío para la supervivencia del vínculo de pareja. Sobre todo cuando estos reproducen cíclicamente el mismo tipo de conflictos, si nser capaces de regular sus emociones ni resolver sus conflictos. Dichas características dificultan los intentos de solucionar los problemas.
 
La personalidad, es una amplia gama de características personales que influyen en nuestro modo de relacionarnos. Además, persisten relativamente estables a lo largo del tiempo. Cuando hay rasgos disfuncionales, producen dificultades significativas en el ámbito familiar, relacional o laboral, entre otras áreas de la vida.
 
Las personas con trastornos de la personalidad generalmente no sienten que tengan problemas de salud mental, sin embargo son conscientes de las dificultades en sus relaciones. Especialmente en pareja.
 

Según Kaslow, se encuentran patrones de atracción entre sujetos diagnosticados con trastornos de personalidad del cluster B (antisocial, límite, histriónico y narcisista) y del cluster C (evitativo, dependiente y obsesivo-compulsivo).

Clusters B y C de los trastornos de personalidad, atracción entre polos opuestos.
Gráfico: descripciones breves de los clusters B y C de los trastornos de personalidad.

Una explicación sobre la atracción entre los Grupos B y C, es que es más probable que su opuesto exhiba cualidades de las que ellos mismos carecen, asumiendo (consciente o inconscientemente) que se sentiran más completos.

Incluso si solo uno de los dos tiene un TP diagnosticado, a menudo la parte «más sana», muestra tendencias de personalidad en la dirección opuesta.

Por ejemplo, el histriónico se siente atraído por el perfeccionista con rasgos obsesivos, debido a la necesidad del histriónico a encontrar estabilidad emocional. Por otro lado, una persona con rasgos obsesivos-compulsivos de personalidad, tiende a sentirse fascinada por la actitud expansiva, despreocupada y espontánea del histriónico.

Después de un tiempo, inevitablemente las fricciones irán en aumento. Las características de lo polos opuestos, se convierten en el núcleo de conflicto.

Causas de la atracción entre personalidades opuestas

 

En el proceso de atracción o elección romántica, se produce generalmente una potente idealización del Otro. A veces la intensidad llega hasta tal punto que puede que se vean como complementarios. O literalmente como ‘su otra mitad’.

Sin embargo, esa mitad, es extraída de sí mismos: esencialmente se sienten atraídos por fragmentos de ellos mismos que forman parte de sus conflictos emocionales. Cada elemento de la pareja despierta algún problema latente, inconsciente y sin resolver.

En muchos casos son aspectos de sí mismos que carecen o que les genera dificultades. La focalización en la crítica, la culpabilización y rechazo de esas características en el Otro, es muy frecuente en el conflicto de parejas. Es un mecanismo de defensa conocido como proyección.

En las relaciones adultas, las personas con rasgos disfuncionales, pueden representar en las discusiones y conflictos, el abuso, la negligencia, la hostilidad y otras formas de fallas en el apego durante la niñez. Es decir, se pueden revivir viejos escenarios y roles, actualizándose en el presente los conflictos emocionales vividos en el pasado. Por ello, se busca involuntariamente aquellas condiciones ya conocidas en las relaciones pasadas.

Consecuencias de la atracción fatal

 
Con demasiada frecuencia las parejas se deterioran por la incapacidad de solucionar sus desencuentros. La principal consecuencia es el deterioro progresivo de la relación, derivado de reacciones inesperadas de cada parte, que generan sufrimiento y malestar.
El desencuentro se sostiene en el tiempo, por la dificultad de reconocer al Otro sin necesitar culpabilizar, y entender como ambos son protagonistas en el conflicto. Generalmente se reproducen ciclos de conflicto y reencuentro, que mantienen la relación a duras penas.
 
Las parejas se detienen en su evolución y se paralizan, como en un limbo. Este bloqueo se alarga en el tiempo porque las crisis van  seguidas de reencuentros:  se reduce de la tensión, todo parece volver a la calma. En muchos casos, estos momentos son aderezados de gran reconexión (emocional, sexual). Con el tiempo el ciclo se reinicia y vuelven a escalar los conflictos.
 
Los conflictos en pareja pueden provocar un profundo dolor y angustia, y pueden precipitar el desarrollo de trastornos psicológicos (como la depresión o trastornos de ansiedad).
 
 

¿Las parejas con tendencias opuestas pueden reconducir su relación?

 

Combatir la huella en las áreas de procesamiento emocional del cerebro, es difícil. Pero no es imposible.

Cada uno debe ser capaz de comprender y racionalizar sus propios conflictos emocionales, así como los entender del otro.  Esto no es fácil en personas con rasgos disfuncionales, porque generalmente no sienten que tengan problemas: simplemente son así.

La fórmula depende de potenciar el procesamiento y regulación emocional con las funciones cognitivas del hemisferio izquierdo. Es decir, ser capaz de verbalizar y comprender como funciona cada uno, y hacer un esfuerzo consciente por el autocontrol y la contención emocional.

El grado de disfuncionalidad, rigidez y gravedad  de dichos rasgos influye directamente en la capacidad de modificar los patrones. En muchos casos, se necesita un trabajo terapéutico para avanzar.

Foto de Ron Lach en Pexels

Según la severidad del trastorno de personalidad, puede influyir en la voluntad de cambiar. Además puede haber un sabotaje de los intentos por solucionar problemas. Un estudio afirma que cuando hay éxito en el tratamiento de TP graves (como rasgos límite o narcisistas), la supervivencia de la pareja depende de:

    • Capacidad para reducir las conductas conflictivas, impulsivas (incluyendo aspectos como el uso de drogas o alcohol, gastar en exceso, compulsión sexual) y las conductas abusivas con su pareja (físicas, psicológicas o verbales).
    • Capacidad de reducir los niveles de actitud defensiva y ser capaz de conectar con su vulnerabilidad.

Reequilibrar la balanza entre polos opuestos

 

De alguna manera, la pareja necesita «reequilibrarse», buscar un punto intermedio en el que se satisfagan necesidades sin resultar dañinos.

Por ejemplo, la pareja de alguien narcisista, generalmente tenderá a ser más sometido y dependiente. Puede satisfacer la necesidad de admiración, pero puede también obtener más cariño, aprobación y apoyo del narcisista.

Siguiendo con la idea de reequilibrio en casos complicados, si existen una rasgos de personalidad borderline, la pareja debe esforzarse por no alimentar la impulsividad y la volatilidad emocional, aunque manteniendo sus propios límites.

Hay que reconocer que es un desafío complejo. Especialmente cuando una persona tiene un trastorno de personalidad y la otra es relativamente sana.

Cuando ambos padecen de un TP, se debe buscar tratamiento, y sólo será productivo para la pareja si identifican dónde se entrelazan los rasgos disfuncionales.

¿Cómo cambiar los ciclos de conflicto y salvar la relación?

¿Se puede arreglar el vínculo y salvar a la pareja?

Es posible cuando existen al menos tres ingredientes básicos:

  • Ambas partes están realmente dispuestas a cambiar individualmente. De lo contrario, sus comportamientos problemáticos continuarán inundando la relación actual (o cualquier relación futura).
  •  Cada persona está comprometida a trabajar dentro de la relación. Debe haber motivación y actitud positiva, una buena conexión entre valores y creencias, y construir una base en el vínculo lo suficientemente sólida para manejar las diferencias de personalidad y conflictos.
  • Desarrollar y aprender estrategias de resolución de conflictos específicas. Deben de crear un espacio mutuo psicológico, donde puedan mirar con perspectiva los estallidos y discusiones. Un segundo tiempo tras el conflicto donde poder hablar de lo ocurrido sin alterarse, con perspectiva, para poder resolver. Y estar dispuesto a asumir responsabilidades y disculparse.

Terapia de pareja como punto de anclaje

 

Apoyarse en una terapia de pareja puede ofrecer una base para el cambio. El profesional será un mediador que exprese aceptación y empatía por ambos, y que construirá un espacio colaborador. Idealmente, con experiencia en tratamiento de trastornos de la personalidad como de terapia de pareja.

En cuanto a si tratar a la pareja por separado o juntos, el trabajo individual siempre será constructivo para uno mismo y para sus relaciones, aunque sigue siendo recomendable un tratamiento conjunto.

Para terminar, un último comentario: la respuesta no siempre es arreglar a toda costa.

En muchos casos, la reflexión sobre los propios patrones y experiencias, pueden conducir a una toma de conciencia y aceptación de que lo más indicado es terminar con dicha relación. Esto es especialmente importante en vínculos disfuncionales con patrones destructivos.

Conclusiones

 
  • El artículo explora las causas de atracción y conflicto en las parejas, provenientes de diferencias en los tipos de personalidad.
  • Es muy frecuente ver en consultas de psicología personas que han formado pareja con los rasgos opuestos dentro del espectro de personalidad.
  • Las consecuencias son el mantenimiento de ciclos conflicto y reencuentro, deteriorando la relación.  Los frecuentes e intensos estallidos  en pareja provocan un profundo dolor y angustia, y pueden precipitar el desarrollo de trastornos psicológicos. 
  • Se proponen puntos básicos y recomendaciones para reconducir la relación, y ayudar a cambiar los patrones cíclicos. Se recomienda la psicoterapia como base del cambio, especialmente si hay trastorno de personalidad.
 

BIBLIOGRAFÍA

     Kaslow, F. (1996).  Handbook of Relational Diagnosis and Dysfunctional Family Patterns. Oxford: John Wiley &Sons.

    Lachkar, J. (1992). The narcissistic/borderline couple: A psychoanalytic perspective on marital treatment. New York: Brunner-Routledge.

      Links, P., Stockwell, M., (2001). Is couple therapy indicated for borderline personality disorder? American Journal of Psychotherapy, 55.

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