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La personalidad: las piezas del puzzle de la mente

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La personalidad es algo enigmático: las piezas del puzzle que somos cada uno. Es una de esas palabras aportadas por la psicología al vocabulario cotidiano, que se usa frecuentemente, pero ¿qué es realmente la personalidad? ¿Qué tipos de personalidad hay?  Nuestras personalidades nos definen, como un sello personal que nos hace únicos y diferentes.

Resumen de contenido

¿Qué es la personalidad?

 

Comencemos con una definición sencilla: es la estructura de características psicológicas que nos diferencian de los demás. 

Esas características son: sentimientos, emociones, actitudes, pensamientos,  motivaciones, hábitos o patrones de conducta de cada individuo, que  persisten relativamente estables a lo largo del tiempo, en diferentes  situaciones.

La personalidad se refiere a los rasgos y patrones de larga duración que impulsan a las personas a pensar, sentir y comportarse de maneras específicas. Nuestra personalidad nos hace individuos únicos.   

Su formación proviene de la interacción entre la herencia biológica y la influencia ambiental (la crianza y desarrollo en un entorno familiar y social), modelada por la experiencia y el aprendizaje a lo largo del tiempo.

Conocer la personalidad no sólo permite describir en qué se diferencia una persona de otras, también predecir los comportamientos más probables en diferentes contextos. 

¿Qué significa «personalidad»?

 

La palabra personalidad proviene del latín persona, que significa máscara. En el mundo clásico, la persona era la máscara utilizada por un actor de teatro. 

Si bien, tendemos a pensar que la máscara sirve para ocultar la identidad, realmente la máscara teatral, originalmente se utilizaba para proyectar o representar un tipo de personalidad o un rol. Por ejemplo, personajes alegres, melancólicos, impacientes, tímidos, crueles, serviciales… 

En cierto modo, la personalidad podría verse metafóricamente, como el conjunto máscaras que forman parte de nosotros y que cada uno utiliza a lo largo de su vida. 

Genética vs ambiente: ¿Cómo se forma la personalidad?

 

¿Cuánto influye tu ADN en tu personalidad?  ¿Y la familia? Tanto la naturaleza como la crianza desempeñan un papel importante en el desarrollo psicológico. 

Los investigadores han pasado décadas estudiando millares de familias. Muchos de estos estudios se hicieron con gemelos y con niños adoptados, para comprender qué parte de la personalidad proviene de la genética y cuánto del ambiente. 

Varios estudios de gemelos a gran escala sugieren que existe un fuerte componente genético. Uno de ellos, el Estudio de Minnesota sobre gemelos criados separados, estudió 350 pares de gemelos entre 1979 y 1999. Se incluyeron gemelos idénticos y fraternos, criados juntos y por separado. Los resultados revelaron que las personalidades de los gemelos idénticos eran similares tanto si se criaron en el mismo hogar como separados. Esto sugería que algunos aspectos están muy influidos por la genética. 

Sin embargo, esto no implica que el entorno juegue un papel menor en la configuración de la mente. En esos mismos estudios, los gemelos idénticos compartían aproximadamente el 50% de los mismos rasgos. Sin embargo, los gemelos fraternos, solo alrededor del 20%. Se concluyó que un gran porcentaje de diferencias se deben al ambiente, independientemente del parentesco. 

El ambiente durante la infancia

 

La evidencia empírica de la psicología infantil y del desarrollo, señala que aquello que ocurre en el sistema relacional (la crianza, el ambiente familiar, la educación, etc.), así como las experiencias a lo largo de la infancia y adolescencia, moldean las características psicológicas de los niños. Estas características son precursores de la futura estructura de personalidad.

Por otro lado, es difícil separar la influencia ambiental de la hereditaria: se comparte el mismo ambiente durante muchos años. Si un padre es impulsivo, podría transmitir biológicamente su impaciencia e impulsividad, pero también dentro de las interacciones con sus hijos, modelando por aprendizaje e imitación. La mente de los niños absorbe y asimila las interacciones que le rodean.

En resumen, la investigación señala que a pesar de la complejidad, ambas fuerzas interactúan entre ellas ampliamente para formar nuestras características psicológicas.

¿La personalidad cambia?

 

Una vez formada en la edad adulta, el cambio tiende a ser más difícil a medida que envejecemos. Cuando ocurre, los cambios tienden a ser sutiles. Mientras que en al infancia y adolescencia, aún no está formada de manera estricta y por ello tiende a ser algo más moldeable.

Algunas claves que aporta la investigación actual de la personalidad: 

  • Tiende a ser estable a lo largo del tiempo, pero no está escrita en piedra. Estamos expuestos a influencias ambientales en cualquier momento de la vida. El cerebro es un órgano que nos permite seguir aprendiendo y adaptarnos: crea y fortalece nuevas conexiones y redes neuronales.
  • La identidad se desarrolla a medida que las personas maduran. La madurez aporta un mayor mantenimiento del sentido de sí mismos. Durante la juventud, las personas exploran diferentes roles e identidades. A medida que envejecemos, somos más rígidos con la identidad forjada. 
  • Tendemos a ser consistentes con nuestros roles, esto permite una continuidad de nuestro carácter independientemente del entorno. 
  • Respecto a la edad, se ha comprobado que las personas tienden a volverse más agradables, cálidas, emocionalmente más estables, responsables y socialmente asertivas a medida que envejecen. 

En general, tendemos a resistirnos al cambio, ya que requiere un gran esfuerzo y recursos por parte de nuestro cerebro. Sin embargo la motivación, la necesidad de adaptación, y ciertas características psicológicas (como la apertura al cambio, una baja rigidez mental, etc.) son variables que ayudan a producir cambios.

¿Puede una persona introvertida volverse extrovertida?

 

Los cambios a lo largo del tiempo, son el resultado de experiencias que empujan a cambios sutiles en los rasgos y características principales. Los rasgos se situan a lo largo de un continuo, en el que las personas pueden oscilar con pequeños cambios.

Alguien introvertido, puede volverse algo más extrovertido a medida que envejece. Por ejemplo, podría potenciar sus habilidades sociales y descubrir que disfruta de eventos sociales. Con la costumbre podría sentirse menos agotado después de socializar y ser más proactivo. Sin embargo, es improbable que se convierta en el «alma de la fiesta», escapándose de juerga en cuanto tenga ocasión. Tenderá a buscar el equilibrio en el sosiego que le aporta las actividades más tranquilas.

Tomando el ejemplo inverso, una persona muy extrovertida, según sus experiencias y circunstancias, puede volverse más reservada. Esto no significa que se transformaría en introvertido. En este ejemplo, seguirá disfrutando de conversar, mantendrá una tendencia sociable y cálida. Pero es posible que, en ocasiones, busque y disfrute de la soledad o de entornos más tranquilos, aunque rehuyera de ello en su juventud.

Generalmente no existe una transformación radical. En ambos ejemplos, el rasgo central del individuo no cambia por completo. En parte esto se debe a que existe una base neurobiológica en la configuración de la extraversión/introversión.

Además, lo cierto es que muchas personas se sitúan en un punto intermedio. El concepto ambiversión, se refiere a personas que combinan rasgos de ambos polos introversión/extraversión. En este caso, las circunstancias y sucesos vitales pueden empujar a una persona hacia uno u otro lado del continuo. 

Chico y chica introvertidos leyendo tranquilamente, actividades de personalidad introvertida
Foto de cottonbro en Pexels

¿Qué tipos de personalidad existen?

 

En primer lugar, la personalidad es un concepto creado para poder clasificarnos: un constructo. No existen tipos de personalidad, sino teorías que crean tipos de personalidad para poder estudiar las diferencias psicológicas.

Un tipo de personalidad, es un grupo de personas categorizados por unas características concretas. Para entendernos, la pertenencia a un tipo funciona como los signos del horóscopo. Son características universales que se tienen por pertenencia a un signo.

Delimitarnos por tipos es problemático. Son descripciones muy generales, que intentan englobar a todos los seres humanos en unos pocos tipos. Además las personas tienden a amoldarse y a identificarse con descripciones muy vagas, a pesar de tener discrepancias. Estudios científicos han demostrado que las personas tienden a identificarse con descripciones psicológicas poco concretas, si creen que les describen
a ellos específicamente.
Es un sesgo psicológico conocido como efecto Forer o Barnum.

Si alguien te pidiera enumerar tipos de personalidad, podrías dar una variedad de términos como: simpático, agresivo, responsable, tímido, extrovertido o ambicioso, etc. Probablemente cientos o incluso miles de términos para describir diferentes aspectos psicológicos. Estos términos generalmente son rasgos.

Los conjuntos de rasgos tienden a ser más concretos, permiten crear perfiles más específicos.

En resumen, existen dos maneras de comprender las diferencias de personalidad: por rasgos o por tipos.
Históricamente se han desarrollado estudios e investigaciones con tipos de personalidad y teorías de rasgos. Veamos algunas a continuación.

Tipos de personalidad: teoría temperamental

 

Puede sorprenderte, pero  es un tema estudiado durante más de 2.000 años.  El padre de la medicina, Hipócrates (480 – 370 aC),  teorizó que la personalidad y los comportamientos se basan en cuatro temperamentos, asociados con la influencia de cuatro fluidos («humores») del cuerpo humano. 

El influyente médico y filósofo griego, Galeno de Pérgamo, se basó en esta teoría para explicar el origen de las enfermedades o la personalidad, dependiendo de desequilibrios en los humores. Existen cuatro tipos de personalidad según los cuatro temperamentos: 

  • Melancólico (bilis negra de los riñones): reservado, preocupado, triste.
  • Flemático (flema blanca de los pulmones): tranquila, confiable, reflexiva.
  • Colérico (bilis amarilla del hígado): dominante, atrevido, ambicioso.
  • Sanguíneo (sangre roja del corazón): alegre, vivaz, optimista.

Siglos más tarde, hasta el s. XX, gran parte de las teorías sobre la personalidad de muchos filósofos, médicos o psicólogos se siguieron basando en esta gran tipología de los temperamentos.

Por ejemplo el filósofo alemán Immanuel Kant desarrolló una lista de rasgos que describían la personalidad según los cuatro temperamentos.  Pero existieron muchas otras teorías filosóficas, pre-científicas. Por ejemplo, la frenología, una pseudociencia médica que que creían que el tamaño de las áreas del craneo correspondían a diferencias específicas de personalidad.

A grandes rasgos, cualquier individuo encaja en alguno de estos tipos. Sin embargo son categorías cerradas, demasiado generales e inespecíficas para abordar con detalle la personalidad

Psicoanálisis y personalidad 

 
El psicoanálisis de Sigmund Freud aportó la primera teoría integral de la personalidad, explicando una amplia variedad de comportamientos normales y anormales.
 

Resumidamente, según Freud, la construcción de la personalidad depende de los impulsos y deseos inconscientes, como la sexualidad o la agresión, cuyas fuerzas internas y conflictos, edifican nuestra mente. Los teóricos psicoanalíticos posteriores, ampliaron la influencia e impacto del entorno social, las relaciones y los efectos de la cultura en la personalidad. 

La perspectiva psicoanalítica fue la teoría dominante de la personalidad durante la primera mitad del siglo XX, y ha influido profundamente en el abordaje clínico de las estructuras de personalidad hasta nuestros días. 

Los trastornos de personalidad diagnosticados actualmente, y otros conceptos clínicos tienen su origen en esta perspectiva (neuroticismo, psicoticismo, borderline, neurosis obsesiva, sadismo, masoquismo, etc.). Se trata de una perspectiva compleja, pero muy rica descriptivamente. 

Teoría de tipos de personalidad de Jung

 

Uno de los discípulos de Freud (y primer disidente) fue Carl Gustav Jung, quien desarrolló una profunda y creativa expansión del psicoanálisis. Jung tomó la tradición hipocrática para crear su propia teoría de tipos. 

Para Jung existen cuatro funciones psicológicas básicas: pensar, sentir, intuir y percibir. Cada persona, utiliza predominantemente una o varias de estas funciones. Por ejemplo, en alguien impulsivo, predominan las funciones de intuición y percepción, antes que el sentimiento y el pensamiento. 

Sus teorizaciones le llevaron a la creación de la dimensión introversión/extraversión: 

  • Introvertido: interés por sí mismo y su mundo interior. Orienta su conducta de acuerdo con lo que siente y piensa. 
  • Extravertido: foco hacia la realidad exterior, antes que hacia el mundo interno. Toma decisiones teniendo en cuenta el impacto en la realidad externa. 

La combinación de la predominancia de las cuatro funciones y la dimensión extraversión-introversión, le llevo a defender la existencia de 8 tipos.

El conocido test de 16 tipos de personalidad, o indicador Myer-Briggs está basado en la teoría de Jung. 

¿Qué son los rasgos de personalidad?

 

Los rasgos se definen como las diferentes características o atributos que forman la estructura de personalidad de un individuo, y que producen patrones de comportamiento  estables a lo largo del tiempo.

Las teorías de rasgos no buscan tipos de personalidad, creen que nuestras personalidades se componen de grandes rasgos o factores generales. Cada rasgo incluyen aglutinan múltiples características y se distribuyen a lo largo de un continuo con dos polos.

Por ejemplo, la extraversión es un rasgo que incluye: la tendencia  a socializar, a evitar la soledad, al placer por charlar, a buscar estimulación, etc.. El otro lado del continuo sería la introversión: búsqueda de actividades tranquilas, reservado, placer por la soledad, etc. Se trata de un continuo dimensional, donde cada persona estaría situado según la intensidad de sus tendencias.

Para aislar los rasgos se utilizan métodos empíricos basados en la estadística y la psicometría. Son la base de gran parte de los cuestionarios de personalidad utilizados por psicólogos.

Las teorías de rasgos de personalidad

 

¿Te has preguntado cuántos rasgos definen la personalidad?

Este ha sido un debate a lo largo de la historia de la psicología.

Gordon Allport, un psicólogo norteamericano de la U. Harvard, también se lo preguntó en los años 30. Creó el primer modelo de personalidad basándose en un análisis léxico del inglés. Recogió más de 4000 palabras relacionadas con comportamientos y descripciones psicológicas.  Su estudio fue muy influyente, y años más tarde otro psicólogo británico llamado Raymond Cattell, un hombre muy atento a los avances científicos de la época, lo perfeccionó con nuevas metodologías matemáticas. Aisló estadísticamente 16 grandes grupos de rasgos (por análisis factorial). Cattell es el creador del test 16 Personality Factors, muy utilizado en la segunda mitad del siglo XX.
 

Después de siglos de la tipología clásica (melancólico, colérico, flemático, sanguíneo) Hans Eysenck es el primer psicólogo que explicara la teoría temperamental clásica con estrategias empíricas. Utilizando el mismo método léxico-estadístico, aisló tres grandes factores o rasgos: 

  • Neuroticismo / Estabilidad mental.
  • Extraversión / Introversión.
  • Psicoticismo / Bajo psicoticismo (normalidad).
Es conocido como modelo PEN, a igual que el cuestionario, muy utilizado en psicología clínica hasta finales del s. XX.  Propone una explicación de comportamental y social de la personalidad, con una base biológica.
Modelo circular explicativo, con teoría clásica de los tipos de temperamento, solapado con la teoría de los rasgos de personalidad de H.Eysenck
Gráfico: Tipos de personalidad según los temperamentos, solapado con rasgos de Eysenck. Hugo Filippe.

Las personas con psicoticismo elevado, se caracterizan por ser insensibles, poco empáticas, antisociales, agresivas y extravagantes. Estas puntuaciones altas se relacionan con distintos trastornos mentales, y la propensión a la psicosis.

En la década de los 90, emerge una gran investigación sobre los rasgos. Hoy en día existe un acuerdo muy extendido en que existen cinco o seis grandes rasgos, es decir dimensiones amplias que integran centenares de atributos.

Veamos a continuación el principal modelo.

 

El modelo de los 5 Grandes Rasgos de Costa y McRae (BIG-5)

 

Siguiendo los trabajos de Cattell, Eysenck, entre otros, Costa y McCrae en los años 90 crearon el modelo más sólido de la personalidad humana. La investigación corroboró la existencia de cinco grandes factores como base de la personalidad, estables a lo largo de la vida y en diferentes culturas. 

Buscaron ir más allá de la descripción: querían explicar y predecir el funcionamiento de la personalidad en la conducta. Crearon un cuestionario de 181 ítems (NEO-PI). Este se ha aplicado en centenares de estudios transculturales y con seguimientos longitudinales, dando consistencia al modelo.

La teoría de los Cinco Grandes o Big-Five, afirma que la personalidad se compone de cinco amplias dimensiones. Según las puntuaciones, que pueden ser altas, bajas o en algún punto intermedio, sitúan a cada individuo en un punto del continuo de los cinco factores . Estos son:

Factores del Big Five de personalidad de Costa y McCrae.
Factores del Big Five de Costa y McCrae.

Los cinco rasgos o factores están formados por un continuo con polos opuestos. Cada individuo, según su perfil de personalidad, puntuaría a lo largo de una escala en cada factor. Un perfil de personalidad puede tener puntuaciones altas, medias o bajas en cada factor.

Conclusiones

 
En este artículo se explica el concepto de personalidad. Esta se forma por la interacción de la herencia biológica y el aprendizaje y experiencias en el ambiente (especialmente dentro de las relaciones). La personalidad se mantiene estable a lo largo de la vida después de la adolescencia, aunque puede sufrir ciertos cambios, según la experiencia de cada individuo.
Para poder entender cómo se clasifica la personalidad, se han creado diversas teorías. Las principales teorías se basan en: tipos o rasgos.
  • Las tipologías son teorías que intentan clasificar universalmente a las personas dentro de grupos (tipos), destacando la teoría clásica de los temperamentos, Carl Jung y el Indicador Myer-Briggs.
  • Las teorías de rasgos tienen una base en la investigación empírica, destacando actualmente el Modelo de Big Five de Costa y Mcrae.

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